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                  Desde hace unos años, los españoles nos estamos interesando cada vez más por el qué comemos, pues le damos importancia, a la hora de elegir qué comer, a los valores nutricionales de nuestra comida. Y esto, por supuesto, nos afecta a todos, pero los datos de los empleados españoles son muy reveladores. Según el último estudio (2016) de Edenred, el 66% de los trabajadores de nuestro país se preocupa por el contenido nutricional de los platos1. A pesar de esto, solo el 33% de los encuestados afirma que se lleva al trabajo comida de casa. Esto provoca dejar la decisión de elegir qué comer al instante en que nos disponemos a hacer la pausa en el trabajo. Por su parte, lo más probable es que busquemos soluciones fáciles, baratas y, sobre todo, rápidas para almorzar. Y lo más probable, como sabemos, es que recurramos a comida rápida o a algún sándwich, bocadillo, quizás snack rápido… lo que repercute en nuestra salud pues estamos alimentándonos mal, a base de comida procesada/ultraprocesada insana. No sólo es cuestión de salud (que lo es, y la parte más importante), sino que no comer sano reduce hasta un 30% nuestra productividad laboral2.

            Como hemos visto, comer mal en el trabajo afecta a nuestra salud (posibilidad de tener enfermedades como hipoglucemia, hipertensión y otras relacionadas con lo cardiovascular) y, como consecuencia directa, también afecta a nuestro rendimiento pues disminuye nuestra concentración.

            Los motivos que llevan a que comamos mal en nuestro puesto de trabajo, a pesar de que estemos más interesados en alimentarnos saludablemente, son varios, pero el principal es la falta de tiempo; que puede ser falta de tiempo para prepararnos nuestra comida antes de ir a trabajar, falta de tiempo para pasar horas en el supermercado seleccionando alimentos sanos, etc. 

            Todo esto contrasta con que Canarias es de las comunidades autónomas españolas que peor se alimenta y, además, posee un 40% de población con obesidad3.

            Está claro que no es suficiente con que mostremos una preocupación por la alimentación saludable, que está claro que es el primer paso; sino que tenemos que avanzar en el camino para conseguir que esa preocupación se convierta en almuerzos saludables en el trabajo, para que repercutan de manera positiva en nuestra salud y, por consecuencia, en nuestro rendimiento.

Fuentes:

1https://www.edenred.es/wp-content/uploads/2016/03/NP_BAR%C3%93METRO-FOOD-2016-1.pdf?x71334.

2https://elpais.com/economia/2017/10/05/actualidad/1507196810_132506.html.

3https://www.eldiario.es/tenerifeahora/sociedad/canarios-sobrepeso_0_586542224.html.

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07 octubre, 2018
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